lago-peque

Welcome to Finland

Los que me seguís en Twitter, Facebook o en MundoReal ya lo sabréis. Para los que no, decir que escribo estas lineas desde Lahti, Finlandia, en la que será mi lugar de residencia hasta, al menos, el mes de junio.

En el momento de escibir este post, estoy en mi nueva habitación sin nada mas que una bolsa de pan de molde, unas lonchas de queso Edam, 8 latas de cerveza Koff, un tetra brick de leche vacío, mi móvil, este portátil y la ropa que llevo puesta. Fuera está lloviendo con fuerza y empieza a hacer frio. Por los altavoces escucho la música de un tal “Cómodo”. Pero será mejor empezar por el principio.

Los países nórdicos siempre me han atraído con fuerza. No se si por su clima, su paisaje, nuestras similitudes físicas o un conjunto de todo ello. Así que ante la posibilidad de llevar a cabo el Proyecto Fin de Carrera en Finlandia, no pude resistirme. Además, el hecho de que todo el mundo me mirara como si estuviera chalado al comentarles mi idea, me ayudó a decidirme. Quedaba claro que era una experiencia que debía figurar en mi libro de aventuras.

Entre preparativos, despedidas, despedidas, despedidas, despedidas y alguna despedida, la fecha que parecía lejana terminó llegando y el Viernes 28 de Septiembre a las 7.30 de la madrugada partíamos la familia al completo rumbo a Barajas. Porque la familia que se despide unida permanece unida se volverá a unir.

Tal como suponía, las últimas horas serían de “pero quien me manda a mi liarme con lo a gusto que estaba en mi casa”. También suponía que sería así la primera semana de estancia, pero si eso era cierto o no, lo tendría que comprobar mas adelante.

Una maleta facturada (las otras dos las envié por servicio de mensajería) y una bolsa de mano con el ordenador por equipaje. De la mano la sudadera de la N y una cazadora. Es curioso que la última noche, supongo que por los nervios, tuviera frio. De otro modo nunca hubiera decidido dejar la cazadora fuera. Ah… inocente de mi.

La despedida, deliberadamente rápida. No merece la pena ponerse sentimental por cuatro mil kilometros. Además, viendo la situación de ambos países, el único que debería llorar sería yo viendo la lamentable situación del país en el que los dejaba. El frio se palia con una hoguera, pero para arreglar España hacen falta muchas mas.

Viajar en avión me relaja. Además es el único medio de transporte en el que suele haber una temperatura aceptable. Aunque para ello hay que pasar por el control de inseguridad y sus aleatorias medidas. El caso es que, una vez sentado en el avión, los nervios habían pasado y el mundo estaba a mi alcance. Bueno, nos separaba mi inglés nivel Ribera de Duero, pero quien se quiere hacer entender, lo consigue. Además, el “mozo de cuadra” era como el hijo secreto de “T-Bag” (Prison Break) y Loquillo, lo cual me tuvo bastante entretenido.

Tres horas y media de escala en Copenhague me tuvieron entretenido paseando por la zona internacional, comiendo una miserable hamburguesa por casi 20 pavos y pasando todo un periplo para conseguir internet que ya comenté en twitter en su momento. Tras un rato leyendo noticias y escuchando música llegó el momento de embarcar de nuevo. Juraría que Jyrki Katainen iba en el avión (o era el o su doble de acción), pero es algo que nunca podré confirmar. Lo que si pude ver en ambos vuelos, gracias a la prensa extranjera que nos ofrecían gratuitamente, es que las manifestaciones y la situación de España se tienen mas en cuenta fuera que en el propio país. No hablo solo de la cobertura mediática, que ya lo sabemos, sino que realmente son mas conscientes de la gravedad de la situación.

El vuelo fue mas corto que el anterior y además fue amenizado por una pareja de madre e hija asiáticas que llevaba al lado. Haciendo gala de mis dones con las lenguas y que hablaban muy bajito, no capté absolutamente nada de lo que hablaban (ni siquiera para saber si eran chinas o japonesas, aunque parecían lo segundo). Pero por como me miraba la madre y reía y por como ella se ponía colorada y en actitud tímida, creo que pretendía solucionarle la vida…

Tras desembarcar en Helsinki, a buscar la maleta. Recuerdo a los que me conocen y a los que no les informo, que suelo tener la máxima de que si hay un humano por medio, algo irá mal. Y así fue, mi maleta nunca apareció. Es mas, por lo que me dijeron, nunca llegó a salir de Madrid. Estuve hablando con la mujer de la ventanilla para poner la reclamación durante un rato, en ingles… en finés… Bueno, yo en inglés y ella en finés porque me confundió con un nativo. Tras salir con el papel de la reclamación en la mano, en el que aproximadamente venía a poner “tu culo está al aire” y siendo consciente de que si la realidad quiere que estés nervioso lo estarás por cojones o por razones, estuve hablando con un chico finés con mi misma suerte que me indicó donde coger el bus para Lahti. Éste también me creía oriundo, es curioso que dos de dos me confundieran con alguien del lugar, eso en España rara vez me ocurre.

Cansado, maloliente como un oso borracho, puteado y encima sin internet para evadirme, fui contemplando la carretera y mandando algún sms (total… los sms entre países europeos son mas baratos que dentro de España). El conductor, se empeñaba en hablar en susurros por megafonía y por supuesto en un perfecto finés. El billete me había costado 22€ y ni siquiera podía levantar un poco la voz!? Yo iba mirando los carteles y cuando me pareció, me levanté y le dije “Lahti?”, el asintió diciendo “Lahti”. Bajé y ahi terminó nuestra tórrida relación. Por fortuna no llovía y no hacía frío, porque Päivi se retrasaría 20 minutos por un problema de comunicación. Eso si, conseguí hacerme con una wifi, así que estuve dando la tostada a todo el mundo hasta que vinieron a por mi.

Tras una vuelta en coche por todo Lahti enseñándome los principales sitios por los que debería moverme y perdiéndome el 30% de la conversación, fuimos a comprar algo de comer y nos dirigimos hacia el que sería mi alojamiento los próximos meses. La cama tenía aspecto de ser horrible, pero mas horrible era no tener ni siquiera unas sábanas con las que cubrirla… Arg!! Mi maleta!!! Pero como putearse es gratis pero no aporta nada, agarré unas birras y me sumergí en una fiesta que estaba teniendo lugar para ir conociendo gente. Y así fue y así nos dieron casi las 5 de la mañana. Aún así, al volver a la habitación tuve tiempo para enchufar el cablemodem y proveerme de conexión a internet. Pasé un buen rato intentando acceder a la configuración para activar la wifi, pero me resultó imposible, así que lo dejé por el momento. Casi 24h. sin dormir son motivo suficiente para olvidar la maleta, la cama extraña y la nueva almohada y caer inconsciente. Estaba amaneciendo.

Seis horas después, el que amaneció fui yo. Podía optar entre ponerme mi maloliente ropa e ir a comprar o leer las noticias por intenet. Opté por esto último y al rato llegó un sms a mi móvil indicando que mi maleta ya estaba en Helsinki. En un segundo y mas críptico mensaje ponía que sería enviada y una hora, pero no quedaba claro si era hora de salida o de llegada, así que me pasé el resto del dia durmiendo y viendo series esperando por mi maleta. Finalmente, no llegó.

Como ya se hacía tarde para que llegara y no quería pasarme mi primer dia (aunque ya era de noche) encerrado en la habitación, pedí prestada una toalla y me pegué una ducha que llevaba horas necesitando. Tras esto me fui a dar una vuelta tratando de recordar algunos de los sitios que me habían mostrado el día anterior.

Y aqui estoy, sin maleta aún y después de haber pasado un largo rato hablando con mi compañero de piso. Mañana iré a comprar comida y alguna cosa mas, aqui abren los domingos, porque dudo que la maleta llegue hasta el lunes.

De todos modos, aunque este post queda escrito, puede que bailen las referencias temporales, porque no lo publicaré hasta no haber recibido la maleta. Para que dar mas preocupaciones en casa.

5 pensamientos sobre “Welcome to Finland”

  1. Bueno, bueno, veo que ya ha sido una experiencia el llegar a tu nueva experiencia, de aquí en adelante…todo bordado! Seguro que ya te haces entender mucho mejor que cuando llegaste! Bueno, lo dicho, que vaya genial todo y estamos en contacto, continúa contándonos tus peripecias por Lohti! aaaaaadios!

  2. Ay GN… sólo te ha faltado la animadora del crucero traduciéndote en esos momentos en los que no entendías nada y así liarte más xD. Si es que… ¡con lo a gusto que se estaba en Charrajevo! 😛

    ¡Disfruta del frescor! El cual, por cierto, ya ha llegado a España… ha sido irte y llevarte el calor xD. ¡Un abrazooo!

  3. Rarra… sinceramente, lo raro es que NO te hubiesen confundido con un nativo. Si por eso me hizo tanta gracia cuando me dijiste que te ibas a Finlandia 🙂
    Lo de la maleta, un putadón, sí. Pero estas experiencias es mejor tomárselas con un “dentro de unos meses me reiré de esto”. Y efectivamente, te reirás. Es triste, pero es mejor que te pasen este tipo de cosillas para luego recordarlas con aún más melancolía.

    Cuídate mucho y mantennos informados. Yo en tres mesecicos me acercaré unos 2.400 km y te daré mi opinión del tema. Ah, y recuerda que volverás “higiniero”, que eso no ocurre todos los días.

    Ahora que caigo… ¡vas a acabar la carrera antes que yo, cabronazo! xD

Anímate a comentar...