Ahora la Television. De aquellos lodos…

Poniendo al dia el blog, y haciendo un backup (que tiempo ha que no realizaba) me he dado una vuelta por los borradores, pues ahi quedan todos los aritculos que no llego a terminar, bien porque corresponden a un momento de furia o bien porque no encuentro las palabras adecuadas para darle el toque final. He aqui uno de ellos que, a pesar de llegar con 5 meses de retraso, sigue siendo de actualidad (y mas con el nombramiento de la nueva Ministra).

Con la llegada del fin de año a todos nos toca cuadrar las cuentas. Particularmente, yo suelo abstraerme en esas reuniones familiares y repasar el año, tanto en lo personal como lo que ocurre a nuestro alrededor. Ha llegado el momento de poner las cartas sobre la mesa.

Cuando comenzó hace tiempo a hablarse de la “Revolución de Internet”, tengo la impresión de que muchos grandes ejecutivos lo interpretaron como gente emocionada y confundida que no se encontraba el culo con las manos en esa maraña de no-nadas que era la red en un principio. Por decirlo así, una adaptación digital del clásico comentario “tienes las hormonas revolucionadas”.

Lamentablemente para ellos, se transformó en una auténtica revolución social, entregando al pueblo el control sobre lo que antes teniamos vedado.

Leo en meneame que un reciente estudio asegura que los jóvenes pierden interés en la televisión. Y es que, señores. Éste modelo de negocio, tal como está estructurado ya ha muerto hace tiempo. Asúmanlo.

Desde que las conexiones de banda ancha comenzaron a extenderse, miles de usuarios comenzaron a compartir, descargar y crear montajes y ediciones hasta entonces imposibles. Ahora nosotros elegimos. Ya no hay limites. Da igual si la serie decidieron enterrarla hace años o nos privan de ella para que nos traguemos sus sucios “realitis” y sus dantescos programas del corazon

El Equipo A, Macgyver, Perdidos, Heroes, Chuck, The Big Bang Theory, Alias, Anatomia de Grey, Farmacia de Guardia, El Abogado, Colombo, Sensacion de Vivir, Salvados por la Campana, Pumuky, La Ley de los Angeles, Corrupción en Miami, CUALQUIER SERIE. En versión original, doblada o dual. En mejor y peor calidad. Directamente desde el disco duro o grabadas en dvd’s.

Ya no dependemos del formato que intentan imponernos. No tengo que ver la enesima reposicion de El Principe de Bel Air cuando lo que yo quiero ver es Alf. Ni tragarme “La Noria” cuando me apetece volver a ver “Star Trek T.O.S“. Y esto solo en cuanto a las series.

Pero vamos a ir mas allá. Pues el mismo problema que adolece la Televisión es por el que llevan años llorando la industraia discográfica y del cine.

Cuantas peliculas ha rescatado internet del olvido? Obviamente la calidad de un VHS perdido no será la de la mejor remasterización. Pero cuando los estudios se niegan a hacerlo, es el único remedio. Supongamos que hubieran decidido no remasterizar Casablanca. Que preferirian, ver una copia de pobre calidad o quedarse sin ésta magnífica obra? Pues es lo que ocurre con decenas de series y peliculas. Es el problema de dejar la cultura en manos de grandes tiburones de los negocios.

Que no olviden llamar las cosas por su nombre. Ellos no se dedican a la CULTURA, se dedican a los NEGOCIOS. Si algo no es rentable se tira y se acabó. Es muy respetable, nadie dice que tengan que perder dinero para satisfacer a unos pocos “por el amor al arte” (nunca mejor dicho). Sin embargo, luego rabian como niños pequeños si ese producto que han decidido esconder es descargado por miles de personas gracias a los fantásticos montajes realizados por distintos usuarios.

Hace unos dias, me propuse adquirir la pelicula “The Fountain” de Darren Aronofsky, la cual considero genial. Sin embargo, veo que el DVD está descatalogado. Si la quieres comprar ha de ser Blu-Ray. Claro, que si aún no posees ésta emergente tecnología estás fuera de juego. La única via es internet.

Basta ya de lamentarse y lamerse las heridas. Asúmanlo, llevan años intentando torearnos y vendiéndonos lo que les ha venido en gana, porque no podíamos protestar, no podíamos elegir. Ahora, nosotros tenemos el control.

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