Elegía

¿Puedes afirmar no haber muerto nunca?

Cuando escribí el guión de “Puzzle”, comenzó un viaje siempre inacabado. Siento especial fascinación por ese último instante, como se aprecia en el desarrollo del guión mencionado. Eso hace que las dos obras, los dos poemas que me han llevado a escribir esta entrada, me maravillen de semejante modo.

Ponemos todo nuestro empeño en sacar adelante algo que llevamos dentro. Algo que nos supera, que nos engrandece aunque nos hace sentir insignificantes. Pero la vida golpea inmisericorde. Algunas veces lograrás tu objetivo, otras te ahogarás en la inmensidad. De cualquier modo, todo desemboca en una muerte simbólica que te llevará a renacer. A hacerte mas fuerte y mas consciente de ti mismo. Y, seguramente… te llevará de cabeza a tropezar con similar sendero. La salvedad es que en esta ocasión, puede que cuentes con el suficiente callo como para esquivar las prominencias del deteriorado empedrado.

Ha llegado el momento de refugiarse en las montañas. Los sentimientos se agolpan e impiden a las palabras fluir con la naturalidad de antaño. Varado en un punto de abnegación total no queda sino reinventarse. Un periodo de catarsis que te lleve a redescubrir lo que realmente eres y lo que puedes llegar a ser.

Te negarás a aceptar que no puedes luchar una última vez, pero al final, aceptarás el paso que vas a dar y recordarás todos esos momentos que hicieron que mereciera la pena. Todo lo que lograste o aquello en lo que fracasaste. Y en ese instante, solo entonces, entenderás por que es el momento. Después… todo comienza.

Y ahora dime… ¿Puedes tu afirmar no haber muerto nunca?

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