Siempre Llegando Tarde…

Es increíble ver como la suerte se alía con el destino para hacer que pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, llegue tarde a cualquier sitio.

La tarde del viernes, después de una mas que desconcertante fiesta de jueves noche, con el malestar que produce el despertar correspondiente, estaba destinada a la inauguración de éste blog, que pretendo sea un pequeño rincón en el que publicar todo aquello que pase por mi cabeza. Por desgracia, tuvo lugar una de esas ridículas aventuras que solo pueden ocurrirle al que suscribe.

Sin Gasolina

RECORDAD: Jamás aparquéis un coche viejo, durante una semana y en invierno con el depósito en “reserva baja”. Pues el gasto del arranque será tal que te impedirá siquiera llegar a la gasolinera más cercana, dejándote tirado en mitad de la calle, con el depósito vacío.

Por suerte, uno cuenta con grandes amigos que conocedores de tus despistes y del gran desastre que es tu deambular por este mundo de Dios, acudirán raudos a socorrerte, se encuentren donde se encuentran, sin pedir más que un rato de tu compañía como compensación (eso, y una cerveza helada que, posteriormente, tras un torpe golpe por mi parte, comenzó a emerger de su vitreo continente como si de un géiser se tratase).

Como podemos ver en la foto, todo fue cuestión de garrafa y asunto solucionado, claro está que la tarde quedó perdida entre pitos y flautas, de ahí la demora de semejante evento. Ahora que, si algo he sacado en claro, si hay algo que esto me ha enseñado, es a no confiar tu integridad, canto física como emocional, a un estúpido led, diseñado cuando aún no existían los leds.

Por el momento, como somera introducción, creo que está siendo más que éso. Así que despido ésta bienvenida (estúpido juego de palabras) y espero que nos veamos a menudo por aquí. La verdad es que no tengo la más remota idea de lo que hablaré. Tal vez sean algunas de mis películas mentales, alguna de esas inquietudes de cinco minutos, algo que he leído o cualquier tema que porque si me ha apetecido alojar en este pequeño huequito mio en la red, este rincón nuestro en el ciber-espacio, en definitiva, ésta esquinica, La Esquinica de Gndolfo.

Pasad, sentaos y leer, escuchar, contemplar, imaginar o lo que os apetezca o se tercie.

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